La organizadoras de bodas puede resultar la solución perfecta para las parejas que se lancen a confiar hasta el más mínimo detalle de su boda a estas agencias, expertas en planificar y gestionar hasta el extremo el 'día B'. El vestido perfecto para la novia, el chaqué del novio, los entrantes más sofisticados y la fuente de chocolate más alta, las flores más bonitas de la temporada, la decoración de ese palacete renacentista que te encanta, el alquiler de un coche vintage, las alianzas cortadas a medida, la orquesta con el cuarteto de cuerda que siempre soñaste, el mejor fotógrafo para los dias de lluvia y hasta la luna de miel, quedarán en sus manos. Vuestra única tarea: fijar un presupuesto, dar rienda suelta a vuestra imaginación, relajaros y supervisar, aprobar y descartar cada movimiento, hasta que el planning de vuestro día perfecto se despliegue como por arte de magia ante vuestros ojos.
Lo mejor: sus funciones no se limitan a los preparativos de la boda. El mismo día que os deis el 'si quiero' dispondréis de una wedding planner in situ, que se cerciore de que todo salga a la perfección: desde que todos los invitados estén a tiempo para la ceremonia, hasta de repartir el arroz, liberar mariposas, o coordinar el momento en que empieza a sonar el vals nupcial...







